¿Dónde Está Dios, Papá?

Portada definitiva, recibida el 19-4-2012

Titulo: ¿Dónde Está Dios, Papá?

Autor: Clemente García Novella

Sinopsis: Precedida de la polémica, llega una obra valiente e inteligente que nace de una vivencia real: el deseo de un padre de responder a las grandes preguntas de sus hijos sin poner a Dios de por medio.

¿Cómo hablar a los niños de la muerte y del sentido de la existencia desde una perspectiva agnóstica o atea? ¿Qué contestarles a los más jóvenes cuando nos preguntan por Dios, el cielo o el alma desde una postura racional y crítica?

El resultado es un delicioso recorrido por las bases que sustentan la creencia o no creencia en dioses, que explora lo que significa el  alma, los dioses, las religiones, la teoría de la evolución, el agnosticismo, el ateísmo, la bondad y la felicidad… Una lección de espíritu crítico y valores universales sustentados en aspectos que no guardan relación con la divinidad en una de las obras de ética más accesibles y conmovedoras que se han escrito jamás.

Opinión: La religión es un tema que muy pocos son capaces de abordar con una visión critica y racional, la mayoría de las personas que tocan este tema ya tienen una tendencia religiosa, una creencia, un dogma, lo cual en muchas ocasiones dificulta el hecho de debatir algunas variables que puedan poseer diferentes personalidades.

Es cierto que la mayor parte de la población mundial tiene una creencia en una religión la cual es representada por un dios, pero no solo existe una religión en general ni mucho menos un solo dios, con tantos millones de habitantes se hace necesario que haya variedad de religiones como si habláramos de una marca de ropa, puesto que esto sucede se presenta una de las primeras controversias en el ámbito religioso y es tan simple como cuando vas a una tienda y debes elegir la camisa que tienes que comprar, entran en acción una serie de aspectos cualitativos, comenzando por el material y terminando por el color, igualmente con las religiones sucede que no sabes cual es la mejor o cual es la que tiene más veracidad, además de la competencia que puede existir entre la Tommy Hilfiger o la Lacoste, una religión dirá que la otra no sirve mientras la otra diría lo mismo de esta.

El autor de esta novela, explica esta controversia de una manera excelente, también expresa muy bien la situación de las personas o la sociedad que no cree en religiones, ni cree en dioses para conseguir la explicación a algo desconocido, menos en un alma más allá de tu capacidad cerebral y que tampoco necesita la esperanza de una vida espiritual al morir, argumentando que la vida es hasta que deje de ser vida.

Es interesante leer esta novela y comprender la visión de una persona que es capaz de cuestionar leyes que han sido impuestas por nuestros antepasados y traspasadas mediante la cultura y educación, es aquí donde se centra otra parte muy importante de este escrito y es que el autor tiene una visión muy clara de la pedagogía con la cual se debe arropar a los más pequeños de la casa, no es educación imponer una creencia o una teoria sobre algo, al contrario de esto, es regalar las herramientas necesarias para poder entender y discernir entre diferentes creencias y teorías, es que no necesariamente lo que sabemos es cierto y es importante siempre cuestionar hasta nuestros propios conocimientos, nos podríamos estar equivocando.

Por ser un libro tan interesante y repleto de cultura general, extraje muchas frases y relatos que quiero compartir, ademas quiero invitar a todo aquel que quiera leer esta obra llena de conocimiento que lo haga, independientemente de su religión, raza o color.

Endoley.

Mi puntuación: 5/5 ★★★★★

«Por armarles con algunos instrumentos vanos, de los cuales tal vez no harán uso, les quitáis la herramienta más universal del hombre, que es el discernimiento; […] les acostumbráis a que siempre se dejen guiar, a que no sean otra cosa que unas máquinas en manos ajenas».

«Por lo general, las cadenas de los hábitos son demasiado pequeñas como para que las podamos notar; pero llega un momento en que se hacen demasiado grandes como para que las podamos romper».

«Hay dos cosas a las que no se puede mirar fijamente: el sol y la muerte».

«En religión las creencias de la gente se obtienen sin cuestionar y de segunda mano de “autoridades” que no se hicieron a sí mismas las preguntas pertinentes sino que, a su vez, recibieron sus creencias de segunda mano de otros “no cuestionadores”».

«Una de las lecciones más tristes de la historia es que, si se está sometido a un engaño demasiado tiempo, se tiende a rechazar cualquier prueba de que es un engaño. Encontrar la verdad deja de interesarnos. El engaño nos ha engullido. Simplemente se hace demasiado difícil reconocer, incluso ante nosotros mismos, que hemos caído tanto tiempo en el engaño. En cuanto se da poder a un charlatán sobre uno mismo, casi nunca se puede recuperar».

«El creyente se comporta como si poseyese la certeza de la existencia de Dios, tan fuerte es el poder de su imaginación».

«En la medida en la que el sufrimiento de los niños está permitido, no existe amor verdadero en este mundo».

«Así como la ignorancia sobre la naturaleza fue la que dio nacimiento a los dioses, del mismo modo el conocimiento sobre la naturaleza está destinado a destruirlos».

«Multiplicaos, variad, que se mantenga con vida el que mejor sepa adaptarse al entorno cambiante y muera el más débil».

«¿Quieres saber dónde yacerás, una vez muerto? En el lugar en el que yacen los que no han nacido».

«¿Por qué los pacientes dan las gracias a Dios por haberse recuperado de una enfermedad? Al fin y al cabo, según sus creencias, también fue Dios quien, previamente, se la hizo sufrir».

«Querer argumentar con una persona que ha renunciado a la lógica es tan inútil como darle medicina a un muerto».

«El hombre es absurdo por lo que busca, pero grande por lo que encuentra».

«El peso de la prueba para una afirmación extraordinaria ha de ser proporcional a lo extraordinario de su carácter».

«Esa creencia irracional en la eventualidad de lo improbable».

«Sus creencias no están basadas en evidencias, sino en su propia necesidad de creer».

«Decir que el ateísmo es una religión es como decir que la calvicie es un color de pelo».

«¿Qué son nuestros sentidos sino órganos de selección?».

«Las cosas, no las vemos como son; las vemos como somos».

«Nadie ofrece tanto como el que nada piensa cumplir».

«El miedo expulsa de mi corazón cualquier sabiduría».

«Soy un hombre y nada de lo humano me es ajeno».

«Cada ser humano lleva en sí toda la forma de la condición humana».

«No es la dureza de corazón ni son pasiones malignas las que llevan a ciertos individuos al ateísmo, sino, más bien, una escrupulosa honestidad intelectual».

«El alma de la duda, suspendida sobre mi cabeza, acababa de derramar en mis venas una gota de veneno».

«La felicidad no es cosa sencilla: es difícil encontrarla en uno mismo, pero es imposible encontrarla en otro sitio».

«Aunque sea cierto que siempre ha de haber una razón que nos empuje hacia uno de los lados, no obstante, podemos elegir el lado contrario».

«El hombre supone que dirige su vida y gobierna sus acciones cuando, en realidad, su existencia está, irremisiblemente, bajo control del destino».

«La religión es considerada, por la gente común, como cierta; por los sabios, como falsa; y por los gobernantes, como útil».

«He repasado en sueños todas las doctrinas y he escogido la más terrible: estar despierto».

«Las religiones son como las luciérnagas: sólo brillan en la oscuridad».

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